Conoce la importancia de las proteínas vegetales

La palabra proteína viene del griego y significa "lo primero" o "primero", lo que quiere decir que las proteínas son primordiales; sin proteínas, sin aminoácidos no hay vida..

Alimentación Consciente

Intentamos ayudar e informar a las personas que quieren cambiar su alimentación.

La importancia de saber comer bien

Ofrecemos información para conocer las claves de una alimentació sana.

Mantente informado sobre nuestras charlas y talleres

Nuestras charlas están enfocadas a conocer los secretos de una buena alimentación.Nuestros talleres son para poner los conocimientos en práctica.

¿Qué comen las personas más longevas del planeta?

Existen ciertas comunidades en el planeta que viven bastante al margen, sino completamente, de nuestro modo de vida y que se caracterizan entre otras cosas por su longevidad.Conoce su secreto.

¿Chocolate, una verdad amarga?

Existe una cara oculta de este manjar, una verdad amarga que no es otra que la de la esclavitud infantil en la recolección del cacao en países como Costa de Marfil y Ghana.

¿Son seguros los transgénicos?

Las semillas transgénicas adquieren características nuevas para resistir a determinadas plagas o agroquímicos. Algunas, podrán crecer casi sin agua y otras, nos ayudarán a combatir enfermedades.

¿Equilibrio a través de la alimentación?

Desde antiguo los seres humanos observaron que en todo fenómeno existe una tendencia hacia la expansión y otra hacia la contracción o, lo que es lo mismo, una tendencia yin y otra yang.

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27 de junio de 2012

¿Qué son los antioxidantes?



El proceso de oxidación que sufre nuestro organismo es algo inevitable. Es decir, es un proceso por el que pasan todo los seres vivos que durante sus transformaciones y metabolizaciones producen residuos que son consecuencia de este envejecimiento y desgaste del organismo. Actualmente está de moda preocuparse por tomar antioxidantes como si fueran la clave para no envejecer nunca. El problema viene causado más bien por el tipo de vida que llevamos que acelera los procesos oxidativos. Manteniendo el cuerpo en forma y alimentándonos adecuadamente debería ser suficiente para mantener los radicales libres, que son los que oxidan las moléculas, en un estado normal de equilibrio.
Exponerse demasiado al sol, mantener malos hábitos alimentarios, fumar, tomar drogas, etc., pueden ser causa de una mayor oxidación.
Como solución a este problema, las compañías farmacéuticas y de alimentación han decidido “recomendarnos” ciertos alimentos o fármacos que ayudan a tener esos radicales libres a raya. Por lo que se ha convertido en algo normal encontrar productos enriquecidos con vitaminas (sintéticas) por todas partes, como si no fuera suficiente obtenerlos a través de nuestra alimentación.
Puede ser que a través de nuestra alimentación nos cueste obtenerlas, esto es debido las diferencias nutricionales que podemos encontrar entre los alimentos ecológicos y de producción “normal”. Ya que las diferencias son bastante significativas.

¿Qué son los radicales libres?

Son unas moléculas “excitadas” que pueden actuar en la pared de las células, lesionándolas y debilitando su estructura, y facilitando la consiguiente degeneración y destrucción.
Los radicales libres atacan a los capilares, a las terminaciones nerviosas, alteran las proteínas, degradan la elastina que es la proteína encargada  de constituir los músculos y las articulaciones, lo cual facilita el proceso de artrosis, oxidan los lípidos, etc.


¿Dónde se forman estos radicales libres?
  •    Fuentes endógenas: las que son resultado de procesos internos de nuestro organismo.

La principal fuente de radicales es el exceso de calorías en la dieta, cuantas más calorías, más radicales se producen.
El estrés y la actividad física aeróbica extenuante, sin programación, aumentan los niveles de radicales libres.
En enfermedades en los que intervenga el sistema inmunitario.
  •      Fuentes exógenas: las que son causadas por causas externas
  •      La exposición a rayos ultravioleta, exceso de sol.
  •      Tabaco
  •      Drogas
  •      Medicamentos
  •      Alimentos procesados, refinados
  •      Las microondas
  •      Contaminación ambiental
  •      Radiaciones
  •      Alimentos fritos con aceites muy utilizados o requemados
  •       Los alimentos braseados.

Nuestro organismo de manera natural actúa contra estos radicales libres utilizando herramientas para neutralizarlos. Disponemos de herramientas endógenas y exógenas.

-Antirradicales endógenos:
  •       Enzimas, cinc y cobre dependiente.
  •       Catalasa hierro dependiente
  •       Coenzima Q
  •       Etc…

-Antirradicales exógenos:
  •       Vitaminas: Vitamina E, vitamina A, vitamina C
  •       Minerales: selenio, cinc, hierro, magnesio, manganeso.
  •       Flavonoides y antocianidinas


El poder de los colores

Los flavonoides son unos pigmentos naturales  que podemos encontrar en las plantas superiores. Deriva de flavus: amarillo.
Estas sustancias protegen a las plantas de las radiaciones solares impidiendo su oxidación, también en nuestro organismo pueden ayudarnos a mantener nuestros tejidos y frenar la oxidación.
Protegen a la vitamina C y a otros nutrientes actuando como antioxidantes naturales. La mayor parte de flavonoides se encuentran en la piel y capas más externas de verduras y frutas, ya que son  las partes más expuestas al sol, sin embargo, también son las partes más expuestas a los pesticidas, abonos químicos y fungicidas. Esta es la razón por la cual la agricultura ecológica es la única vía para equilibrar nuestro organismo, nutrirlo  y mantenerlo sano.
Las bayas silvestres como las moras o los arándanos son ricos en flavonoides.
Se conocen más de 3000 flavonoides: rutina, catequinas, quercitinas, taninos, isoflavonas, etc.



Las antocianinas y los pycnogenoles son sustancias con una estructura similar a los flavonoides y que tienen un alto poder antioxidante, unas 50 veces más potentes que la vitamina E y una 20 veces mayor que la vitamina C. podemos encontrarlas en concentraciones importantes en el pino marítimo, en la semillas de uva. En menor cantidad podemos encontrarlas en la uva, las manzanas, las fresas, en las rosas.
Las antocianinas son un pigmento azul de frutas y verduras como los arándanos, las moras, la col lombarda, etc.
Pueden ayudar en la prevención de las varices, problemas capilares del ojo, hemorragias, presión arterial alta, y además tienen propiedades antinflamatorias.








Los carotenos los encontramos en las verduras amarillo anaranjadas y en las de hojas oscuras encontramos los beta-carotenos, además de otros pigmentos que inhiben el desarrollo de tumores, en especial de pulmón y de piel.



La clorofila la podemos considerar una sustancia mágica. Es la sustancia a través de la cual las plantas transforman la energía de sol en alimento. Es parecida a nuestra sangre, la nuestra tiene un átomo de hierro y el de la clorofila es de magnesio.  Es de color verde.
Diversos estudios han comprobado los múltiples beneficios de la clorofila. Podemos destacar algunas de sus propiedades: anti bactericida, antinflamatoria del colon, cicatrizante de úlceras digestivas, como cicatrizante de heridas externas, desinfectante, antinflamatoria y antitérmica…


Sabiendo todo esto podemos comprender la importancia de poner colores en nuestra dieta.

18 de junio de 2012

Las Enzimas



Las reacciones bioquímicas sólo pueden realizarse en presencia de unas proteínas especializadas: las enzimas.
Sin estas enzimas, la mayoría de las reacciones que tienen lugar en los seres vivos, sólo podrían realizarse mediante altas temperaturas, fuertes ácidos, o mucho tiempo. Podemos considerar las enzimas como unos catalizadores.
Las enzimas no sólo actúan fuera de la células, también realizan importantes funciones dentro de ellas extrayendo energía de los “carburantes” alimenticios de manera progresiva y coordinada.
La cantidad de enzima necesaria para cada proceso es muy pequeña. Hay casos en que necesitamos sólo una parte de enzima para activar y transformar un millón de veces su peso de otra sustancia.
Cada enzima reacciona con una sustancia o sustrato en concreto y recibe el nombre de la sustancia terminado en “asa”, por ejemplo, la enzima que transforma la lactosa en  glucosa se llama lactasa.
Las enzimas poseen una forma  específica que “encaja” perfectamente con la molécula de las sustancias que tiene que activar. Por si decirlo, son como 2 piezas de un puzle.
A veces, las enzimas  carecen de un activador completo para transformar algunas sustancias y necesitan unas moléculas no proteínicas que llamamos coenzimas, que aporta de lo que la enzima carece. Hay muchas coenzimas que son vitaminas del grupo B.
 Cada enzima necesita unas características de temperatura y de pH, es decir necesita de unas condiciones especiales para desarrollarse de manera y velocidad que para ella es normal. En condiciones no favorables, o no se activan o ralentizan su actividad.

  La importancia de los enzimas digestivos:
Comamos lo que comamos, las únicas sustancias que absorbemos son: proteínas, hidratos y lípidos. Para poder transformar los alimentos y reducirlos a estos tres grupos, necesitamos enzimas que realizan  la función de desintegrar (humanizar) las grasas (lipasa), las proteínas (proteasa) y los hidratos de carbono (amilasa).


Enzimas en los alimentos:
Cuando comemos, a parte de ingerir las tres categorías básicas de nutrientes, también  tomamos minerales, vitaminas, oligoelementos y también enzimas, ya que todo ser vivo las posee.
La calidad y la cantidad de los enzimas dependerá directamente de la calidad y el tipo de los alimentos.  La piña fresca contiene bromelaína, una enzima proteolítica (digestiva de proteínas), pero no podemos hallar esta sustancia el la piña enlatada. Esto indica la importancia de comer alimentos frescos, de calidad y por supuesto no olvidar los alimentos crudos, ya que con la manipulación y cocción de los alimentos se degradan o destruyen estas enzimas. Cociendo al vapor y sin sal se conservan un poco mejor (la sal inhibe enzimas), y en los procesos que utilicen frío como en la liofilización.
Si nuestro organismo está sano y equilibrado no deberíamos preocuparnos por si obtenemos enzimas de los alimentos ya que nuestro cuerpo puede sintetizarlas.
Los productos fermentados  han sido alimentos clave en la alimentación en muchas culturas, ya que durante el proceso de fermentación  se  producen vitaminas y enzimas.
El pan, el vino, el yogur, el kéfir, el queso, etc…y algunos productos de los cereales o leguminosas como sería: el tempeh, el miso, Shoyu, pescado fermentado, etc.
  
FERMENTACIONES
PRODUCTO INICIAL sustancia transformada
MICROORGANISMO   enzimas que produce
PRODUCTO FINAL  sustancia nueva
HARINA : almidón
LEVADURAS: enzimas amilolíticas
PAN :maltosa, glucosa, CO2
UVAS :glucosa
Hongo SACHAROMYCES CEREVISAE: enzimas glucolíticas
VINO: alcohol
SOJA: proteínas y almidones
MOHO ASPERGYLLUS ORYZAE: enzimas proteolíticas y amilolíticas
MISO: aminoácidos, ácido láctico
LECHE: lactosa
BACTERIA LACTOBACILLUS BULGARICUS: enzima lactasa
YOGUR: ácido láctico
VERDURAS: carbohidratos
BACTERIA LACTOBACILLUS: enzima amilolítica
PICKLES: ácido láctico

Los productos fermentados ejercen una acción directa sobre el sistema digestivo:
  •   Suministran bacterias para repoblar la flora del intestino grueso
  •   Producen moléculas fáciles de absorber, descomponiendo moléculas mayores.
  •    Proporcionan enzimas y vitaminas que ayudan en el proceso de absorción de los nutrientes.
  •  No debemos usarlos en grandes cantidades ya que tan sólo ejercen una acción “catalítica”, de activación.
  • En la industria alimentaria también se usan las enzimas:
  •  Para obtener endulzantes a partir de almidones, y alcohol.
  • Para aprovechar al máximo las materias primas
  •   Para ablandar las carnes
  •  Para fabricar quesos
  •    Etc.

4 de junio de 2012

La energía vital de los alimentos




Nuestro cuerpo es un organismo vivo que se alimenta de otros seres u organismos, vegetales  y animales que en otros momentos estuvieron vivos o que todavía lo están.
Está demostrado científicamente nuestro cuerpo, tiene un campo magnético  el cual se puede ver afectado por diversos factores, como el  estrés, una enfermedad, por pensamientos, por la alimentación, etc.
Teniendo en cuenta esto y entendiendo que cualquier ser vivo está generando su propio campo magnético, es fácil entender que tanto los vegetales como los animales, cuando se usan como alimentos, siguen teniendo este tipo de energía sutil, conocido por diversas religiones y filosofías como Ki,Prana,Chi, etc., además de ser un conjunto de elementos físicos que nos nutren físicamente.
Las plantas vivas y las plantas cortadas no tienen el mismo campo energético y cuanto más tiempo  transcurre desde el momento del corte, más cambia el campo de la planta cortada, hasta que desaparece y empieza a pudrirse.
Podemos entender de esta manera que los elementos nutritivos físicos alimentan nuestro cuerpo físico, de la misma manera que la energía “sutil” de estos alimentos nutren nuestro cuerpo energético. Esto explicaría porqué los alimentos congelados o enlatados, aunque contengan casi todos los nutrientes de los alimentos frescos, no son del todo saludables ni podríamos alimentarnos únicamente de ellos sin llegar a enfermar, ya que nuestro campo energético se debilitaría.  Este tipo de alimentos no aportan esa energía sutil, ya que se ha perdido durante los procesos de elaboración.

Para generar vida, hay que comer vida.

Comer alimentos propios de cada estación y de la región nos asegura un buen equilibrio en muchos sentidos.
Los alimentos importados de países lejanos o de otros climas, tenderán a conectarnos con la energía de esos lugares, de sus ambientes de origen. Además comer fruta tropical, expansiva y refrescante en pleno invierno nos asegurará una pérdida de calor y de energía contractiva necesaria para proteger a nuestro cuerpo del frío.
Las causas más evidentes que afectan a los campos energéticos de los alimentos, y por tanto de las personas que los consumen; son:
  •      La fragmentación, o refinado
  •      La temperatura
  •      Los métodos de conservación
  •      Aditivos químicos
  •       Irradiación


Los alimentos fragmentados o refinados

En un ecosistema, los seres vivos que lo componen están destinados a subsistir consumiendo lo que les proporciona el entorno en que viven. Los seres humanos somos partes integrantes de este sistema y estamos sometidos a sus reglas:
  •         Necesitamos respirar oxigeno
  •          Necesitamos beber agua
  •          Necesitamos comer vegetales y animales

Mediante este intercambio de energía con nuestro ambiente, conservamos nuestros sistemas u organismos en un estado más o menos estable.
No es lo mismo comer alimentos en su estado natural, integrado y bien equilibrado, que comerlos por separado o fragmentados. Por lo tanto, los cereales integrales serían alimentos íntegros, sin fragmentar, más cercanos a lo natural que los cereales refinados.
Las verduras y frutas frescas, las legumbres, los frutos secos, las semillas y las algas, también están en la línea de lo NATURAL .
Los alimentos fragmentados son más conocidos como alimentos refinados. Hacen referencia como si dicho proceso de refinado fuera algo positivo para los alimentos. Entre estos alimentos podemos encontrar cualquiera que haya sido dividido a nivel celular: harina, arroz, azúcar, cereales, etc.
Ejemplo: salvado + germen de trigo + agua + pulpa = trigo grano entero

Existen alimentos “mal” conocidos como integrales (de régimen), y no son en realidad integrales (íntegros, de grano entero), se les denomina así por la publicidad que se ha hecho de ellos como si fueran una opción saludable para adelgazar o mejorar el transito intestinal.
Nuestro organismo busca siempre el equilibrio. Si nos alimentamos de alimentos parciales o fragmentados como la harina blanca, podemos  pensar que podemos compensarlos tomando otros alimentos refinados como el germen de trigo y el salvado. Sin embargo con este modo de alimentarnos solo conseguiremos que nuestro organismo esté constantemente buscando el equilibrio como un péndulo. Cuantas más sustancias tengamos que compensar, mayor será la energía que habrá que destinar a buscar este equilibrio y estaremos más descentrados como consecuencia.

La fragmentación o refinado afecta a los alimentos no sólo a nivel celular, sino también a nivel químico. Cuando se refina el trigo para obtener harina blanca, no perdemos sólo el germen y el salvado, hay otros veinte nutrientes que también se pierden o se reducen en cantidades importantes.

Enriquecer la harina añadiéndole unos cuantos de esos nutrientes después del refinado no soluciona el problema. Estos nutrientes añadidos, además están en menor cantidad que los del trigo entero original y natural, carecen de la energía que tenían cuando eran sencillamente partes de una planta viva. Un grano de cereal tiene la “increíble” capacidad de germinar, la harina no. De ahí viene la importancia de consumir granos enteros de cereal.
Debemos entender que aunque aislemos los componentes de un organismo vivo y luego los volvamos a mezclar, este acto no va a recrear algo que crea un organismo vivo y además carecen de campo energético.
Hay un estudio en ratas alimentadas a base de una dieta sintética compuesta por todos los nutrientes necesarios conocidos. Pues bien, las ratas parece ser que vivieron más o menos sanas, pero a partir de la 2ª y 3ª generación, perdieron la capacidad reproductora y com o consecuencia, la raza se extinguió.

Podemos trasladar este ejemplo al campo de la leche materna, la cual tiene un potente campo energético, comparada con la leche en polvo con nutrientes añadidos.


Efectos de la temperatura

Somos los únicos seres vivos que calentamos la comida. Podemos decir que es una costumbre humana universal.
Los alimentos que se sirven calientes, fríos, o a temperatura ambiente, todos tienen un efecto distinto en nuestro nivel de energía.
La vida necesita calor para prosperar (37ºC) que permite que todos los procesos vitales puedan desarrollarse de manera normal.
El calor produce energía, nuestro calor interior alimenta a nuestra energía. Mantenemos el calor y la energía “quemando” alimentos durante la digestión y la metabolización. Más específicamente, lo que sucede es que se van rompiendo lazos químicos entre átomos de carbono y entre los de carbono e hidrogeno, y asimilamos el calor liberado por ese proceso de ruptura.
Los alimentos calientes, nos proporcionan calor adicional, lo que favorece los procesos metabólicos, sobretodo cuando el clima es frio y queremos contrarrestar sus efectos. En un ambiente frio, la vida ralentiza su ritmo. Por ejemplo: cuando el oso polar se dispone a hibernar, cuando guardamos la comida en la nevera para que dure más, etc.
Se deduce entonces que el frio contrarresta el calor interior de nuestro organismo. Si tenemos tendencia a tomar bebidas frías o comidas frías o heladas, basándonos en la ley de los contrarios (yin-yang), debemos entender que en algún lugar debe de haber mucho calor. ¿Y de donde procede ese calor? Pues seguramente si los alimentos son el combustible que nos proporcionan calorías (calor), es probable que estemos tomando alimentos que generan un exceso de calor en nuestro organismo. Otro motivo puede ser la ingesta de alimentos de naturaleza caliente, y nuestro cuerpo nos pida cosas frías para apagar un poco ese calor interior. Estos pueden ser algunos de los motivos por los cuales mucha gente toma muchas bebidas frías a todas horas.

De nada sirve comer en invierno platos que nos generen más calor interior si luego nos pasamos todo el día con la calefacción puesta y no notamos realmente el frio. Nuestro cuerpo no necesitará realmente todo ese calor  y se verá obligado a crear reservas.
Si comemos pocas grasas y bastantes verduras, es casi seguro que las comidas frías no nos ayuden, más bien pueden crearnos efectos negativos. No es bueno entonces, tomar ni bebidas frías, ni comer alimentos recién sacados de la nevera, ya que su energía se ha reducido. Debemos calentar, atemperar o regenerar los alimentos agitándolos, removiéndolos, etc. para activar esa energía de nuevo, de otro modo esos alimentos pueden producirnos hasta somnolencia.

Efectos de la conservación de los alimentos

Casi todos los seres humanos  necesitamos acumular cierta cantidad de alimentos para las épocas de escasez.
Hoy en día no podemos decir que podamos vivir épocas de escasez, por lo menos no de la misma manera que hace 200 o 300 años o incluso más.
Vivimos en una sociedad de consumo y la manera en la que consumimos no está precisamente basada en la escasez, sino en la abundancia. Aun así, se almacenan alimentos de diversas maneras como si no estuvieran a nuestra disposición de manera natural. Lo que antes era una necesidad, ahora se ha convertido en comodidad. Consumimos alimentos que parecen estar destinados al almacenamiento (congelados, conservas, etc.), pero los consumimos casi a diario. Este hecho genera problemas de carencia en nuestro organismo en mayor o menor medida.
Hay sin embargo métodos tradicionales para conservar alimentos que sólo necesitan una “tecnología” natural y su finalidad es la de retrasar el desarrollo de bacterias deteriorantes.
Estas técnicas son:
  •     El frio
  •     La eliminación de agua
  •     Creación de ácido láctico producido por microrganismos

  
       Almacenamiento en frío

Se ha demostrado mediante análisis de laboratorio que algunos nutrientes como puede se la vitamina C, se daña y deteriora en los lugares de almacenamiento, pero en general no suele sufrir efectos adversos importantes en verduras  resistentes. No es lo mismo guardar un alimento en un lugar frio donde circula aire fresco, donde su campo energético  se verá afectado, pero no de la misma manera que si lo guardamos en una nevera en un recipiente cerrado, donde circula la corriente (eléctrica), y  su campo energético se verá más afectado. Por eso la importancia  de reactivar y re-energizar los alimentos mediante calor o movimiento.
Pozo de hielo
Secado

Seguramente sea la técnica más antigua de conservación de alimentos.
La pérdida de vitaminas hidrosolubles no son más del 10% del total, a excepción de la vitamina C que puede hacerlo hasta en un 20%.
La pérdida de agua aumenta la concentración relativa de los hidratos de carbono (las pasas son más dulces) o transforma el azúcar en almidón (maicena).
Aunque disminuyan las cantidades totales de ciertos nutrientes con el secado, la proporción general  de elementos nutritivos respecto al volumen aumenta. Este hecho explica el porqué del sabor más fuerte de los alimentos secados o deshidratados.
Debemos tener en cuenta además, que los diferentes procesos de secado, cuanto más naturales mejor. No es lo mismo secarlos de manera natural, que secarlos en túneles de aire como utilizan en la industria alimentaria para acelerar el proceso.


       Salazón

La clave de este método de conservación es que actúa inhibiendo el desarrollo de bacterias productoras de toxinas. Se suele utilizar más para la carne y el pescado que para vegetales.
El uso de la salazón está muy extendido en muchas comunidades tradicionales, sin embargo, en culturas modernas que sigan dietas más ricas y desequilibradas en el consumo de sodio, es mucho menos empleado este método de conservación.
Encurtido, adobo o fermentación

Estas técnicas son las encargadas de que podamos producir vino, pan, queso, yogurt, miso, shoyu, encurtidos, chucrut, etc.
Durante el proceso de fermentación, ya sea mediante sal o presencia de un cultivo de hongos, se desarrollan microrganismos que alteran la composición del alimento vegetal o animal, aumentando la cantidad de ácido láctico. Este proceso además, cambia el sabor y el aroma de los alimentos, generalmente se hacen más fuertes y característicos.
Puede haber pérdida de vitaminas y minerales hidrosolubles durante los procesos de encurtido y fermentación, pero la aportación de los alimentos fermentados en nuestra salud es más que favorable: son fáciles de digerir e incluso facilitan la digestión por su aporte de enzimas. Tradicionalmente en muchos países se acompaña la carne con encurtidos o chucrut.
Podemos encontrar estudios que demuestran que la fermentación aumenta los valores nutritivos de los alimentos, sobretodo en vitaminas del grupo B.
El miso y el tempeh, tienen propiedades antibacterianas, ambos son derivados de la soja. Además, tanto en el tempeh, como en el natto (otro derivado de la soja) se aprecia un aumento de la vitamina B12.
Podemos suponer que toda esta actividad microbiana de los alimentos fermentados  aumenta también su nivel de energía.

       Ahumado

Esta técnica se ha usado tradicionalmente  junto con el secado. Suele aplicarse más en la carne y el pescado.
El ahumado conserva mediante la acción de antioxidantes y bactericidas presentes en el humo de la madera. Sin embargo, también van acompañados de otras sustancias que pueden ser tóxicas o cancerígenas.


Otros métodos modernos de conservacion

Los métodos tradicionales no llevaban, en general, asociado ningún peligro, el ahumado quizás seria el más peligroso, a parte de los fermentados si no se tiene un mínimo de precauciones a la hora de su elaboración.
Está claro que los métodos modernos de conservación SÍ traen consigo muchos problemas que afectan directamente a nuestra salud:
  •       Los aditivos químicos, de los cuales muchos son cancerígenos
  •       Congelación
  •        Enlatado
  •        Irradiación


          Congelación

Cuando congelamos cualquier alimento, el agua que contiene se convierte en hielo y puede perder hasta un 20 o 25% de los elementos nutritivos de frutas y verduras. Quizás no parezca una gran pérdida, ya que nos quedará entre un 75% a un 80% de nutrientes, pero hay un aspecto más importante que el valor final de estos nutrientes. Explicado de manera sencilla y gráfica:
¿Qué le sucede a una botella de agua olvidada en el congelador? Explota.

Las células explotan al ser congeladas. Esta es la razón por la que muchas verduras tienen un aspecto feo después de haber sido congeladas y parecen haber perdido firmeza. Normalmente tanto las verduras crudas congeladas, como las preparaciones culinarias congeladas, en sus instrucciones de empleo nos recomiendan calentar directamente sin descongelar. Si lo hacemos, veríamos unos alimentos poco agradables a la vista y quizás dudaríamos si comerlos o no.
Podemos decir que las verduras congeladas han sido destruidas a nivel celular, y podemos presuponer que esto no tenga ningún efecto en nosotros, los consumidores. Pero quizás esto no sea del todo cierto.
Como ya sucedía
 Con el frio, durante la congelación se reduce la energía de los alimentos. Un vegetariano no sobrevivirá  comiendo sólo verduras congeladas.
Debemos considerar que los niños, a veces más sensibles que los adutlos, no les apetezcan comer ciertos alimentos. Quizás sea debido a que “inconscientemente” perciben que no es algo “saludable “que su organismo quiera comer.

         Enlatado

Para poder enlatar cualquier alimento, lo primero que se debe hacer es calentarlo como mínimo a 120ºC y después cerrar el envase herméticamente. Al enfriarse se forma un vacio que impide la proliferación de bacterias que puedan estropear el alimento.
Durante este proceso se pierden gran parte de los valores nutritivos.
Un zumo de naranja concentrado, congelado y envasado, tiene 4 veces menos calcio y casi 10 veces menos hierro que un zumo de naranja natural recién exprimido.
Los guisantes enlatados pierden casi el 70% de todas sus vitaminas B originales.
Este es el motivo por el cual la industria alimentaria se dedica a añadir vitaminas y minerales a todos los productos envasados. Sin embargo, la característica más importante de los alimentos en conserva es la falta de oxigeno. El oxigeno es portador de vida y sin él,  los alimentos y todo lo demás están muertos.
Los alimentos enlatados no frecen ninguna o muy poca energía vital ya que no puede circular energía por ellos. Pueden bloquearnos energéticamente y provocarnos dificultad para pensar con claridad. Teniendo en cuenta que las neuronas funcionan eléctricamente, algo nos puede hacer suponer, que los alimentos enlatados nos pueden afectar eléctricamente a nuestro sistema nervioso.
Las latas además pueden estar hechas o contener aluminio, que es un metal peligroso para nuestra salud. Hay numeroso estudios que corroboran esta afirmación.
Muchas latas además pueden estar recubiertas con bifenilos, unas sustancias con fuerte efectos estrogénicos y peligrosas para nuestra salud.

 Conservantes químicos y otros aditivos

Se han escrito y estudiado durante años los peligros y efectos secundarios de los aditivos. Son quizás las sustancias y el método de conservación más peligrosos para nuestro organismo.
William Longgood, fue uno de los primeros en hablar sobre el peligro de estos componentes en un libro, escribía:

"Prácticamente cada trocito de alimento que comemos ha sido tratado con alguna sustancia química en algún lugar del proceso. Tintes, colorantes, emulsionantes, antioxidantes, conservantes, potenciadores del sabor, suavizantes, aerosoles nocivos, acidificantes, alcalinizantes, desodorantes, humectantes, agentes secantes, gases, agentes que aumentan la anchura y el grosor, desinfectantes, defoliantes, fungicidas, neutralizadores, edulcorantes, agentes para evitar que se endurezcan o hagan espuma, acondicionantes, encurtidores, hidrolizantes, hidrogenantes, madurantes, fortalecedores, y otros muchos.
Éstos son los instrumentos del técnico en alimentación…, brujo capaz de seducir, engañar y estafar.[…] Su alquimia puede hacer parecer frescos los productos rancios, dar lugar a prácticas insalubres, enmascarar la calidad inferior, sustituir ingredientes más caros por productos químicos de valor nutritivo inferior o nulo. Casi sin excepción, estos productos químicos realizan su misión al precio de destruir valiosos minerales, vitaminas y enzimas, despojando a los productos alimenticios de sus cualidades naturales vivificantes."

El Doctor Chauncey Lake, uno de los expresidentes de la Asociación para el Progreso de la Ciencia de Estados Unidos, advertía en 1963: “El uso generalizado, y en grandes cantidades, de nuevas sustancias químicas ha creado un nuevo riesgo: el envenenamiento subclínico, tan insidioso que los médicos no logran relacionar el veneno con la dolencia. (Ruth Winter, Poisons in your food,p.3.)
La doctora Jacqueline Verret, del Departamento de Alimentos y Farmacos (FDA), que fue la primera investigadora científica que alertó a la nación americana del peligro de los ciclamatos (sacarina) y la talidomida,(1974- Jacqueline Verret y Jean Carper, Eating may be hazardous to your health,p. 19.) escribió:

“Que las cosas estén así de mal no es algo que el gobierno este dispuesto a proclamar de manera oficial. No es probable que el servicio de información al público de la FDA vaya a dar una conferencia de prensa para decir:  “ No queda nada apto para comer” o “ Toda la población está siendo envenenada lentamente. Al fin y al cabo, en la mayoría  los casos, ha sido el gobierno el que ha permitido que las cosas llegaran a un estado tan lamentable, está comprometido en el asunto y, ciertamente, tiene que proteger su imagen.”

Existen alrededor de 7000 aditivos alimentarios con diferentes usos: Mejorar el aspecto, la apariencia, el color, el aroma, el sabor, la conservación, etc.

El científico e investigador Rudolf Hauschka, del Instituto Clínico Terapéutico de Arlesheim, introdujo un concepto que nos facilita la comprensión y diferenciación fundamental entre lo natural y lo artificial, y explica por qué uno es perjudicial para la salud y la vida en general, sobretodo los productos derivados del petróleo o del carbón.
El doctor Hauschka señala que desde  que existe la humanidad, ésta ha sido sustentada por el mundo de las plantas. Las plantas nos proporcionan alimento, fibras para la ropa, aceites, sabores, colores, aromas, sustancias medicinales, combustible, cobijo, material de construcción, etc.
Actualmente con el petróleo y el carbón obtenemos las mismas cosas: combustible, materiales para la construcción, fibras para ropa (nylon, orlón, polyester,etc.), aceites, cremas minerales (vaselina), edulcorantes (sacarina), sabores, colores, aromas, perfumes artificiales, fármacos, etc.
La principal diferencia es que el carbón y el petróleo son restos de árboles  y vegetales que vivieron hace millones de años, plantas muertas enterradas, paralizadas, sin energía vital. Desde este punto,” se agarra la genialidad humana para hacer aparecer un reflejo sintético del mundo natural”, dice Hauschka.

Si comparamos estos dos dominios, el sintético y el natural, tenemos la impresión de que el de arriba es el dominio de la realidad biológica, el escenario de la incesante armonización de elementos que generan una infinita gama de metamorfosis. El mundo subterráneo de la química del alquitrán, da la impresión, metafóricamente hablando, de ser un reflejo fantasmagórico y oscuro de la creatividad dinámica del cosmos.
El mundo vegetal natural de arriba es portador de vida, en él las cosas crecen, cambian, mueren. El mundo artificial del petróleo está muerto, no suceden cambios si no es con la manipulación tecnológica del hombre. Podemos decir que bloquean el flujo armonioso de un campo energético vivo.
 Si consumimos productos alimenticios artificiales, nuestros procesos vitales acabarán sufriendo una desvitalización, desembocando en una enfermedad, un cáncer, etc.
Esto nos sirve de explicación de aquel experimento con ratas que fueron alimentadas sólo de forma sintética, ellas parecían estar bien, sin embargo las siguientes generaciones perdieron el poder de reproducción y se extinguieron.
Hace unos 2000 años se nos dijo: “Los pecados de los padres recaen sobre sus hijos hasta la tercera y cuarta generación”.
Si nuestro pecado es quebrantar las leyes de la naturaleza, es improbable que escapemos a los efectos prometidos.
  
     Irradiación
símbolo que identifica productos irradiados
Al parecer, el cesio-137, un subproducto nuclear de desecho procedente la la fabricación de bombas nucleares, puede utilizarse junto otros materiales radioactivos para irradiar alimentos y de esta manera los alimentos expuestos no madurarán, no brotarán, morirán insectos, virus y bacterias, y parece ser que los alimentos no se van a estropear tan rápidamente.
A este proceso de conservación se le conoce también bajo el nombre de “pasteurización fría”. Supone exponer alimentos a cantidades “controladas” de radiación.
Los tipos de radiación más utilizados son:
  •          Rayos gamma, cobalto 60 y el cesio 137, ambos se utilizan en radioterapia.
  •          Rayos X
  •          Electrones acelerados

Algunos estudios realizados sobre los efectos de los alimentos irradiados demuestran que los niños alimentados con trigo irradiado, les han aparecido anomalías sanguíneas llamadas “poliploides” (Gary Null, The food irradiation threat, whole life times, febrero 1996). Y en otro estudio con ratones alimentados con pollo irradiado, tuvieron hasta siete veces menos descendientes que otros ratones alimentados con pollo sin irradiar.
Actualmente la normativa no especifica que los productos irradiados deban decirlo específicamente en la etiqueta. Ni siquiera los transgénicos se etiquetan, y eso que la normativa europea obliga a hacerlo.
Hay algunos síntomas que pueden darnos pistas  si un alimento ha sido irradiado o no, pero algunos de los síntomas también podrían estar creados por aditivos químicos. La fruta suele ponerse marron y blanda, madura de forma anormal. A veces puede estreopearse con facilidad y aparecen puntos negros.
Este tipo de tratamiento está permitido por todos los organismos internacionales: FAO, OMS, etc.



Queda claro que los procesos más naturales siempre serán los más respetuosos con los alimentos y con nuestro organismo. Alimentarse bien no es una tarea difícil, tan sólo debemos elegir los productos adecuados, los que nutran de verdad, los que sean respetuosos con el medio ambiente y con nuestra salud. 
Seguimos teniendo el poder de elegir, que es el acto principal y más importante en la vida. 


10 de abril de 2012

El potencial terapéutico del agua de mar

El agua de mar está contaminada.
El agua de mar sube la tensión.
El agua de mar es muy salada y no se puede beber.
El agua de mar, si la toman unos náufragos, les ataca el cerebro y mueren.
Todas estas ideas son difíciles de cambiarlas de nuestra cabeza, sin embargo, hoy en día  existen muchas investigaciones y estudios, además de testimonios que proclaman los beneficios del agua de mar.

Os queremos recomendar un par de personas que están bien documentadas y que además han sido voluntarios en experimentos para demostrar que se puede beber agua de mar y sobrevivir, y que además puede ser beneficiosa para nuestra salud. Nos referimos a Francisco Sanchez y a Mariano Arnal, de la fundación AQUA MARIS, y a Angel Gracia, que ha escrito cinco libros sobre los beneficios del agua de mar y pertenece a la fundación AGUADEMAR (SEAWATER).
El sr. Arnal estuvo viviendo una experiencia junto a más voluntarios como náufrago en Fuerteventura, tomando únicamente agua de mar. El experimento fue un éxito.
Entonces, se preguntaran muchos, ¿por qué hay náufragos que mueren al tomar agua de mar? La respuesta es porque no se la beben adecuadamente.
Dr. Angel Gracia
El agua de mar tiene una concentración de sales( no solo cloruro sódico!!) de 36 gr. por litro, mientras que nuestro organismo, nuestro medio interno tiene 9 gr. por litro. Si tomamos el agua de mar tal cual, nuestra concentración de sales sube tanto que es inevitable que los tejidos del cuerpo deban liberar agua para poder eliminar sales y que esa proporción vuelva a restablecerse a los 9 gr. por litro. Y eso conduce a diarreas y deshidratación.
La solución de este experimento y el motivo por el cual sobrevivieron, fue tomar una cucharada de agua de mar cada 20 minutos, manteniéndola en la boca, ensalivándola bien para que se redujera la salinidad del agua injerida.
En el siguiente vídeo Mariano Arnal nos explicará más detalladamente las propiedades del agua de mar y su relación con la "sabiduría" de nuestro paladar, ya que éste nos indica si nos faltan minerales o no. Y los minerales son imprescindibles para mantener en perfecto estado nuestra salud, de ahí la importancia de tener un buen "paladar".
Como las vacas, las cabras o las ovejas lamen piedras (pero no cualquier piedra, utilizan su paladar para determinar cual) cuando tienen o sienten que tienen una carencia de algún mineral y dejan de lamer cuando su paladar les dice basta.

Si nosotros tomamos un plato de comida que encontramos soso, nuestro cuerpo lo más seguro es que nos pida sales, nos lo podemos comer pero nuestro paladar nos dice que lo preferiría con más sales. Lo que solemos hacer la gran mayoría es engañar a nuestro paladar, y en lugar de ofrecerle a nuestro organismo una buena fuente de minerales, le damos cloruro de sodio y ya está. Por lo que a la larga,casi seguro que tendremos carencias de sales minerales. Pero si en cambio, mientras estamos salando nuestra comida se nos abre el salero y se desparrama mucha sal, nuestro paladar nos dice que eso no es comestible, es decir, nos protege, ya que un exceso de sales podría matarnos y preferimos no comer ese plato aunque estemos hambrientos. De ahí proviene la "sabiduría" o sabor del paladar.
-SABOR:- SABOREAR:- SAPIENCIA:- SABIDURÍA



Si estáis interesados en saber cómo beber agua de mar, os recomendamos este enlace.

El doctor Ángel Gracia, de más de 80 años y con una energía que a muchos ya les gustaría tener, nos invita a reflexionar en una serie de pequeños vídeos en su canal de youtube sobre sus experiencias, descubrimientos y anécdotas en torno al agua marina.



Los siguientes vídeos son de conferencias del doctor Gracia, son muy interesantes y contienen muchísima información, además nos hacen reflexionar, ¿qué más se puede pedir?






26 de marzo de 2012

Aplicaciones terapéuticas de los alimentos: La Obesidad





Solemos creer que la obesidad es una enfermedad o un desarreglo causado por el excesivo consumo de alimentos o calorías, pero, desde el punto de vista energético no sucede exactamente así. La obesidad es fruto de un desarreglo metabólico y energético que tiende a producir acumulaciones. No tan sólo es importante lo que entra, también es importante lo que sale de nuestro organismo, lo que eliminamos.
El problema no es sólo no comer demasiado, sino de disponer de suficiente energía para metabolizar lo que comemos. Hay personas que comen mucho y no engordan. El motivo es que ellos cuentan con un metabolismo activo y eficaz. Por el contrario, hay quien come muy poco y sin embargo sufre de obesidad, y la razón no es otra que la "mala eficiencia" de su metabolismo. La debilidad del "fuego interno"(o capacidad energética para realizar la digestión) de estas personas no les permite quemar y disolver las grasas y eliminar los residuos procedentes de los alimentos que ingieren. En consecuencia, para combatir el problema de la obesidad, tan importante o más que cuidar de que los alimentos que tomemos no tengan muchas calorías, es optar por una dieta que aumente la vitalidad del organismo y del metabolismo, por lo tanto aumente el "fuego interno".


En la medicina oriental se compara el "fuego digestivo" o "fuego interno" con un gran caldero. Si el caldero está suficientemente caliente, la comida se cocina bien y no deja residuos en el organismo. Por el contrario, si la temperatura del caldero es escasa, la comida no se cocerá adecuadamente, se digerirá mal y no podrá metabolizarse y ser eliminada con facilidad. Sucede que hay personas que se engordan sólo bebiendo un vaso de agua. A estas personas lo que les sucede en realidad es que les falta fuerza digestiva (fuego) y no son capaces de eliminar los sobrantes alimentarios.

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