Conoce la importancia de las proteínas vegetales

La palabra proteína viene del griego y significa "lo primero" o "primero", lo que quiere decir que las proteínas son primordiales; sin proteínas, sin aminoácidos no hay vida..

Alimentación Consciente

Intentamos ayudar e informar a las personas que quieren cambiar su alimentación.

La importancia de saber comer bien

Ofrecemos información para conocer las claves de una alimentació sana.

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¿Qué comen las personas más longevas del planeta?

Existen ciertas comunidades en el planeta que viven bastante al margen, sino completamente, de nuestro modo de vida y que se caracterizan entre otras cosas por su longevidad.Conoce su secreto.

¿Chocolate, una verdad amarga?

Existe una cara oculta de este manjar, una verdad amarga que no es otra que la de la esclavitud infantil en la recolección del cacao en países como Costa de Marfil y Ghana.

¿Son seguros los transgénicos?

Las semillas transgénicas adquieren características nuevas para resistir a determinadas plagas o agroquímicos. Algunas, podrán crecer casi sin agua y otras, nos ayudarán a combatir enfermedades.

¿Equilibrio a través de la alimentación?

Desde antiguo los seres humanos observaron que en todo fenómeno existe una tendencia hacia la expansión y otra hacia la contracción o, lo que es lo mismo, una tendencia yin y otra yang.

13 de junio de 2012

Proteínas Vegetales: Frutos Secos y Semillas



Los frutos secos  y las semillas contienen entre un 20  y un 25 % de proteínas, entre un 40 y un 50 % de grasa (insaturada) y entre un 10-20 % de hidratos de carbono. Además, contienen minerales y oligoelementos como magnesio, calcio, hierro, zinc, magnesio, flúor y vitaminas.
Son ricos en grasas lo que les hace de difícil digestión.Debemos tomar cantidades limitadas en función de la capacidad hepático-digestiva de cada uno. Si son tostados y ligeramente salados mejoran su digestibilidad.


Tabla composición principales oligoelementos en frutos secos y semillas más usados:



100gr./ mg.
SODIO
POTASIO
CALCIO
FÓSFORO
MAGNESIO
HIERRO
FLÚOR
ALMENDRA
20
835
252
454
170
4.7
0.10
ANACARDO
15
552
31
375
270
2.8
0.14
AVELLANA
2
630
225
330
150
3.8
0.02
CACAHUETE
5
706
59
372
163
2.1
0.13
CASTAÑA
2
707
33
87
45
1.4
*
GIRASOL
2
725
100
618
420
7
*
NUEZ
2
570
87
410
135
2.1
0.70
PIÑÓN
2
600
12
605
251
5.2
*
PISTACHO
6
1020
130
500
160
3.4
*
SÉSAMO
4.5
458
783
607
347
10.0
*


12 de junio de 2012

Las proteínas Vegetales: Las legumbres



Las semillas que crecen en las vainas de las plantas leguminosas se conocen con el nombre de legumbres. Entre ellas encontramos las judías, las lentejas, los garbanzos, las habas, los guisantes secos y la soja.
El contenido en proteínas de las legumbres (alrededor del 20% en las secas y del 10% el las cocidas) es suficientemente elevado como para que éstas sean consideradas como un alimento proteico. Pero como no tienen todos los aminoácidos esenciales, para poder aprovechar todas sus proteínas, es preciso combinarlas con otros alimentos como cereales o semillas.

4 de junio de 2012

La energía vital de los alimentos




Nuestro cuerpo es un organismo vivo que se alimenta de otros seres u organismos, vegetales  y animales que en otros momentos estuvieron vivos o que todavía lo están.
Está demostrado científicamente nuestro cuerpo, tiene un campo magnético  el cual se puede ver afectado por diversos factores, como el  estrés, una enfermedad, por pensamientos, por la alimentación, etc.
Teniendo en cuenta esto y entendiendo que cualquier ser vivo está generando su propio campo magnético, es fácil entender que tanto los vegetales como los animales, cuando se usan como alimentos, siguen teniendo este tipo de energía sutil, conocido por diversas religiones y filosofías como Ki,Prana,Chi, etc., además de ser un conjunto de elementos físicos que nos nutren físicamente.
Las plantas vivas y las plantas cortadas no tienen el mismo campo energético y cuanto más tiempo  transcurre desde el momento del corte, más cambia el campo de la planta cortada, hasta que desaparece y empieza a pudrirse.
Podemos entender de esta manera que los elementos nutritivos físicos alimentan nuestro cuerpo físico, de la misma manera que la energía “sutil” de estos alimentos nutren nuestro cuerpo energético. Esto explicaría porqué los alimentos congelados o enlatados, aunque contengan casi todos los nutrientes de los alimentos frescos, no son del todo saludables ni podríamos alimentarnos únicamente de ellos sin llegar a enfermar, ya que nuestro campo energético se debilitaría.  Este tipo de alimentos no aportan esa energía sutil, ya que se ha perdido durante los procesos de elaboración.

Para generar vida, hay que comer vida.

Comer alimentos propios de cada estación y de la región nos asegura un buen equilibrio en muchos sentidos.
Los alimentos importados de países lejanos o de otros climas, tenderán a conectarnos con la energía de esos lugares, de sus ambientes de origen. Además comer fruta tropical, expansiva y refrescante en pleno invierno nos asegurará una pérdida de calor y de energía contractiva necesaria para proteger a nuestro cuerpo del frío.
Las causas más evidentes que afectan a los campos energéticos de los alimentos, y por tanto de las personas que los consumen; son:
  •      La fragmentación, o refinado
  •      La temperatura
  •      Los métodos de conservación
  •      Aditivos químicos
  •       Irradiación


Los alimentos fragmentados o refinados

En un ecosistema, los seres vivos que lo componen están destinados a subsistir consumiendo lo que les proporciona el entorno en que viven. Los seres humanos somos partes integrantes de este sistema y estamos sometidos a sus reglas:
  •         Necesitamos respirar oxigeno
  •          Necesitamos beber agua
  •          Necesitamos comer vegetales y animales

Mediante este intercambio de energía con nuestro ambiente, conservamos nuestros sistemas u organismos en un estado más o menos estable.
No es lo mismo comer alimentos en su estado natural, integrado y bien equilibrado, que comerlos por separado o fragmentados. Por lo tanto, los cereales integrales serían alimentos íntegros, sin fragmentar, más cercanos a lo natural que los cereales refinados.
Las verduras y frutas frescas, las legumbres, los frutos secos, las semillas y las algas, también están en la línea de lo NATURAL .
Los alimentos fragmentados son más conocidos como alimentos refinados. Hacen referencia como si dicho proceso de refinado fuera algo positivo para los alimentos. Entre estos alimentos podemos encontrar cualquiera que haya sido dividido a nivel celular: harina, arroz, azúcar, cereales, etc.
Ejemplo: salvado + germen de trigo + agua + pulpa = trigo grano entero

Existen alimentos “mal” conocidos como integrales (de régimen), y no son en realidad integrales (íntegros, de grano entero), se les denomina así por la publicidad que se ha hecho de ellos como si fueran una opción saludable para adelgazar o mejorar el transito intestinal.
Nuestro organismo busca siempre el equilibrio. Si nos alimentamos de alimentos parciales o fragmentados como la harina blanca, podemos  pensar que podemos compensarlos tomando otros alimentos refinados como el germen de trigo y el salvado. Sin embargo con este modo de alimentarnos solo conseguiremos que nuestro organismo esté constantemente buscando el equilibrio como un péndulo. Cuantas más sustancias tengamos que compensar, mayor será la energía que habrá que destinar a buscar este equilibrio y estaremos más descentrados como consecuencia.

La fragmentación o refinado afecta a los alimentos no sólo a nivel celular, sino también a nivel químico. Cuando se refina el trigo para obtener harina blanca, no perdemos sólo el germen y el salvado, hay otros veinte nutrientes que también se pierden o se reducen en cantidades importantes.

Enriquecer la harina añadiéndole unos cuantos de esos nutrientes después del refinado no soluciona el problema. Estos nutrientes añadidos, además están en menor cantidad que los del trigo entero original y natural, carecen de la energía que tenían cuando eran sencillamente partes de una planta viva. Un grano de cereal tiene la “increíble” capacidad de germinar, la harina no. De ahí viene la importancia de consumir granos enteros de cereal.
Debemos entender que aunque aislemos los componentes de un organismo vivo y luego los volvamos a mezclar, este acto no va a recrear algo que crea un organismo vivo y además carecen de campo energético.
Hay un estudio en ratas alimentadas a base de una dieta sintética compuesta por todos los nutrientes necesarios conocidos. Pues bien, las ratas parece ser que vivieron más o menos sanas, pero a partir de la 2ª y 3ª generación, perdieron la capacidad reproductora y com o consecuencia, la raza se extinguió.

Podemos trasladar este ejemplo al campo de la leche materna, la cual tiene un potente campo energético, comparada con la leche en polvo con nutrientes añadidos.


Efectos de la temperatura

Somos los únicos seres vivos que calentamos la comida. Podemos decir que es una costumbre humana universal.
Los alimentos que se sirven calientes, fríos, o a temperatura ambiente, todos tienen un efecto distinto en nuestro nivel de energía.
La vida necesita calor para prosperar (37ºC) que permite que todos los procesos vitales puedan desarrollarse de manera normal.
El calor produce energía, nuestro calor interior alimenta a nuestra energía. Mantenemos el calor y la energía “quemando” alimentos durante la digestión y la metabolización. Más específicamente, lo que sucede es que se van rompiendo lazos químicos entre átomos de carbono y entre los de carbono e hidrogeno, y asimilamos el calor liberado por ese proceso de ruptura.
Los alimentos calientes, nos proporcionan calor adicional, lo que favorece los procesos metabólicos, sobretodo cuando el clima es frio y queremos contrarrestar sus efectos. En un ambiente frio, la vida ralentiza su ritmo. Por ejemplo: cuando el oso polar se dispone a hibernar, cuando guardamos la comida en la nevera para que dure más, etc.
Se deduce entonces que el frio contrarresta el calor interior de nuestro organismo. Si tenemos tendencia a tomar bebidas frías o comidas frías o heladas, basándonos en la ley de los contrarios (yin-yang), debemos entender que en algún lugar debe de haber mucho calor. ¿Y de donde procede ese calor? Pues seguramente si los alimentos son el combustible que nos proporcionan calorías (calor), es probable que estemos tomando alimentos que generan un exceso de calor en nuestro organismo. Otro motivo puede ser la ingesta de alimentos de naturaleza caliente, y nuestro cuerpo nos pida cosas frías para apagar un poco ese calor interior. Estos pueden ser algunos de los motivos por los cuales mucha gente toma muchas bebidas frías a todas horas.

De nada sirve comer en invierno platos que nos generen más calor interior si luego nos pasamos todo el día con la calefacción puesta y no notamos realmente el frio. Nuestro cuerpo no necesitará realmente todo ese calor  y se verá obligado a crear reservas.
Si comemos pocas grasas y bastantes verduras, es casi seguro que las comidas frías no nos ayuden, más bien pueden crearnos efectos negativos. No es bueno entonces, tomar ni bebidas frías, ni comer alimentos recién sacados de la nevera, ya que su energía se ha reducido. Debemos calentar, atemperar o regenerar los alimentos agitándolos, removiéndolos, etc. para activar esa energía de nuevo, de otro modo esos alimentos pueden producirnos hasta somnolencia.

Efectos de la conservación de los alimentos

Casi todos los seres humanos  necesitamos acumular cierta cantidad de alimentos para las épocas de escasez.
Hoy en día no podemos decir que podamos vivir épocas de escasez, por lo menos no de la misma manera que hace 200 o 300 años o incluso más.
Vivimos en una sociedad de consumo y la manera en la que consumimos no está precisamente basada en la escasez, sino en la abundancia. Aun así, se almacenan alimentos de diversas maneras como si no estuvieran a nuestra disposición de manera natural. Lo que antes era una necesidad, ahora se ha convertido en comodidad. Consumimos alimentos que parecen estar destinados al almacenamiento (congelados, conservas, etc.), pero los consumimos casi a diario. Este hecho genera problemas de carencia en nuestro organismo en mayor o menor medida.
Hay sin embargo métodos tradicionales para conservar alimentos que sólo necesitan una “tecnología” natural y su finalidad es la de retrasar el desarrollo de bacterias deteriorantes.
Estas técnicas son:
  •     El frio
  •     La eliminación de agua
  •     Creación de ácido láctico producido por microrganismos

  
       Almacenamiento en frío

Se ha demostrado mediante análisis de laboratorio que algunos nutrientes como puede se la vitamina C, se daña y deteriora en los lugares de almacenamiento, pero en general no suele sufrir efectos adversos importantes en verduras  resistentes. No es lo mismo guardar un alimento en un lugar frio donde circula aire fresco, donde su campo energético  se verá afectado, pero no de la misma manera que si lo guardamos en una nevera en un recipiente cerrado, donde circula la corriente (eléctrica), y  su campo energético se verá más afectado. Por eso la importancia  de reactivar y re-energizar los alimentos mediante calor o movimiento.
Pozo de hielo
Secado

Seguramente sea la técnica más antigua de conservación de alimentos.
La pérdida de vitaminas hidrosolubles no son más del 10% del total, a excepción de la vitamina C que puede hacerlo hasta en un 20%.
La pérdida de agua aumenta la concentración relativa de los hidratos de carbono (las pasas son más dulces) o transforma el azúcar en almidón (maicena).
Aunque disminuyan las cantidades totales de ciertos nutrientes con el secado, la proporción general  de elementos nutritivos respecto al volumen aumenta. Este hecho explica el porqué del sabor más fuerte de los alimentos secados o deshidratados.
Debemos tener en cuenta además, que los diferentes procesos de secado, cuanto más naturales mejor. No es lo mismo secarlos de manera natural, que secarlos en túneles de aire como utilizan en la industria alimentaria para acelerar el proceso.


       Salazón

La clave de este método de conservación es que actúa inhibiendo el desarrollo de bacterias productoras de toxinas. Se suele utilizar más para la carne y el pescado que para vegetales.
El uso de la salazón está muy extendido en muchas comunidades tradicionales, sin embargo, en culturas modernas que sigan dietas más ricas y desequilibradas en el consumo de sodio, es mucho menos empleado este método de conservación.
Encurtido, adobo o fermentación

Estas técnicas son las encargadas de que podamos producir vino, pan, queso, yogurt, miso, shoyu, encurtidos, chucrut, etc.
Durante el proceso de fermentación, ya sea mediante sal o presencia de un cultivo de hongos, se desarrollan microrganismos que alteran la composición del alimento vegetal o animal, aumentando la cantidad de ácido láctico. Este proceso además, cambia el sabor y el aroma de los alimentos, generalmente se hacen más fuertes y característicos.
Puede haber pérdida de vitaminas y minerales hidrosolubles durante los procesos de encurtido y fermentación, pero la aportación de los alimentos fermentados en nuestra salud es más que favorable: son fáciles de digerir e incluso facilitan la digestión por su aporte de enzimas. Tradicionalmente en muchos países se acompaña la carne con encurtidos o chucrut.
Podemos encontrar estudios que demuestran que la fermentación aumenta los valores nutritivos de los alimentos, sobretodo en vitaminas del grupo B.
El miso y el tempeh, tienen propiedades antibacterianas, ambos son derivados de la soja. Además, tanto en el tempeh, como en el natto (otro derivado de la soja) se aprecia un aumento de la vitamina B12.
Podemos suponer que toda esta actividad microbiana de los alimentos fermentados  aumenta también su nivel de energía.

       Ahumado

Esta técnica se ha usado tradicionalmente  junto con el secado. Suele aplicarse más en la carne y el pescado.
El ahumado conserva mediante la acción de antioxidantes y bactericidas presentes en el humo de la madera. Sin embargo, también van acompañados de otras sustancias que pueden ser tóxicas o cancerígenas.


Otros métodos modernos de conservacion

Los métodos tradicionales no llevaban, en general, asociado ningún peligro, el ahumado quizás seria el más peligroso, a parte de los fermentados si no se tiene un mínimo de precauciones a la hora de su elaboración.
Está claro que los métodos modernos de conservación traen consigo muchos problemas que afectan directamente a nuestra salud:
  •       Los aditivos químicos, de los cuales muchos son cancerígenos
  •       Congelación
  •        Enlatado
  •        Irradiación


          Congelación

Cuando congelamos cualquier alimento, el agua que contiene se convierte en hielo y puede perder hasta un 20 o 25% de los elementos nutritivos de frutas y verduras. Quizás no parezca una gran pérdida, ya que nos quedará entre un 75% a un 80% de nutrientes, pero hay un aspecto más importante que el valor final de estos nutrientes. Explicado de manera sencilla y gráfica:
¿Qué le sucede a una botella de agua olvidada en el congelador? Explota.

Las células explotan al ser congeladas. Esta es la razón por la que muchas verduras tienen un aspecto feo después de haber sido congeladas y parecen haber perdido firmeza. Normalmente tanto las verduras crudas congeladas, como las preparaciones culinarias congeladas, en sus instrucciones de empleo nos recomiendan calentar directamente sin descongelar. Si lo hacemos, veríamos unos alimentos poco agradables a la vista y quizás dudaríamos si comerlos o no.
Podemos decir que las verduras congeladas han sido destruidas a nivel celular, y podemos presuponer que esto no tenga ningún efecto en nosotros, los consumidores. Pero quizás esto no sea del todo cierto.
Como ya sucedía
 Con el frio, durante la congelación se reduce la energía de los alimentos. Un vegetariano no sobrevivirá  comiendo sólo verduras congeladas.
Debemos considerar que los niños, a veces más sensibles que los adutlos, no les apetezcan comer ciertos alimentos. Quizás sea debido a que “inconscientemente” perciben que no es algo “saludable “que su organismo quiera comer.

         Enlatado

Para poder enlatar cualquier alimento, lo primero que se debe hacer es calentarlo como mínimo a 120ºC y después cerrar el envase herméticamente. Al enfriarse se forma un vacio que impide la proliferación de bacterias que puedan estropear el alimento.
Durante este proceso se pierden gran parte de los valores nutritivos.
Un zumo de naranja concentrado, congelado y envasado, tiene 4 veces menos calcio y casi 10 veces menos hierro que un zumo de naranja natural recién exprimido.
Los guisantes enlatados pierden casi el 70% de todas sus vitaminas B originales.
Este es el motivo por el cual la industria alimentaria se dedica a añadir vitaminas y minerales a todos los productos envasados. Sin embargo, la característica más importante de los alimentos en conserva es la falta de oxigeno. El oxigeno es portador de vida y sin él,  los alimentos y todo lo demás están muertos.
Los alimentos enlatados no frecen ninguna o muy poca energía vital ya que no puede circular energía por ellos. Pueden bloquearnos energéticamente y provocarnos dificultad para pensar con claridad. Teniendo en cuenta que las neuronas funcionan eléctricamente, algo nos puede hacer suponer, que los alimentos enlatados nos pueden afectar eléctricamente a nuestro sistema nervioso.
Las latas además pueden estar hechas o contener aluminio, que es un metal peligroso para nuestra salud. Hay numeroso estudios que corroboran esta afirmación.
Muchas latas además pueden estar recubiertas con bifenilos, unas sustancias con fuerte efectos estrogénicos y peligrosas para nuestra salud.

 Conservantes químicos y otros aditivos

Se han escrito y estudiado durante años los peligros y efectos secundarios de los aditivos. Son quizás las sustancias y el método de conservación más peligrosos para nuestro organismo.
William Longgood, fue uno de los primeros en hablar sobre el peligro de estos componentes en un libro, escribía:

"Prácticamente cada trocito de alimento que comemos ha sido tratado con alguna sustancia química en algún lugar del proceso. Tintes, colorantes, emulsionantes, antioxidantes, conservantes, potenciadores del sabor, suavizantes, aerosoles nocivos, acidificantes, alcalinizantes, desodorantes, humectantes, agentes secantes, gases, agentes que aumentan la anchura y el grosor, desinfectantes, defoliantes, fungicidas, neutralizadores, edulcorantes, agentes para evitar que se endurezcan o hagan espuma, acondicionantes, encurtidores, hidrolizantes, hidrogenantes, madurantes, fortalecedores, y otros muchos.
Éstos son los instrumentos del técnico en alimentación…, brujo capaz de seducir, engañar y estafar.[…] Su alquimia puede hacer parecer frescos los productos rancios, dar lugar a prácticas insalubres, enmascarar la calidad inferior, sustituir ingredientes más caros por productos químicos de valor nutritivo inferior o nulo. Casi sin excepción, estos productos químicos realizan su misión al precio de destruir valiosos minerales, vitaminas y enzimas, despojando a los productos alimenticios de sus cualidades naturales vivificantes."

El Doctor Chauncey Lake, uno de los expresidentes de la Asociación para el Progreso de la Ciencia de Estados Unidos, advertía en 1963: “El uso generalizado, y en grandes cantidades, de nuevas sustancias químicas ha creado un nuevo riesgo: el envenenamiento subclínico, tan insidioso que los médicos no logran relacionar el veneno con la dolencia. (Ruth Winter, Poisons in your food,p.3.)
La doctora Jacqueline Verret, del Departamento de Alimentos y Farmacos (FDA), que fue la primera investigadora científica que alertó a la nación americana del peligro de los ciclamatos (sacarina) y la talidomida,(1974- Jacqueline Verret y Jean Carper, Eating may be hazardous to your health,p. 19.) escribió:

“Que las cosas estén así de mal no es algo que el gobierno este dispuesto a proclamar de manera oficial. No es probable que el servicio de información al público de la FDA vaya a dar una conferencia de prensa para decir:  “ No queda nada apto para comer” o “ Toda la población está siendo envenenada lentamente. Al fin y al cabo, en la mayoría  los casos, ha sido el gobierno el que ha permitido que las cosas llegaran a un estado tan lamentable, está comprometido en el asunto y, ciertamente, tiene que proteger su imagen.”

Existen alrededor de 7000 aditivos alimentarios con diferentes usos: Mejorar el aspecto, la apariencia, el color, el aroma, el sabor, la conservación, etc.

El científico e investigador Rudolf Hauschka, del Instituto Clínico Terapéutico de Arlesheim, introdujo un concepto que nos facilita la comprensión y diferenciación fundamental entre lo natural y lo artificial, y explica por qué uno es perjudicial para la salud y la vida en general, sobretodo los productos derivados del petróleo o del carbón.
El doctor Hauschka señala que desde  que existe la humanidad, ésta ha sido sustentada por el mundo de las plantas. Las plantas nos proporcionan alimento, fibras para la ropa, aceites, sabores, colores, aromas, sustancias medicinales, combustible, cobijo, material de construcción, etc.
Actualmente con el petróleo y el carbón obtenemos las mismas cosas: combustible, materiales para la construcción, fibras para ropa (nylon, orlón, polyester,etc.), aceites, cremas minerales (vaselina), edulcorantes (sacarina), sabores, colores, aromas, perfumes artificiales, fármacos, etc.
La principal diferencia es que el carbón y el petróleo son restos de árboles  y vegetales que vivieron hace millones de años, plantas muertas enterradas, paralizadas, sin energía vital. Desde este punto,” se agarra la genialidad humana para hacer aparecer un reflejo sintético del mundo natural”, dice Hauschka.

Si comparamos estos dos dominios, el sintético y el natural, tenemos la impresión de que el de arriba es el dominio de la realidad biológica, el escenario de la incesante armonización de elementos que generan una infinita gama de metamorfosis. El mundo subterráneo de la química del alquitrán, da la impresión, metafóricamente hablando, de ser un reflejo fantasmagórico y oscuro de la creatividad dinámica del cosmos.
El mundo vegetal natural de arriba es portador de vida, en él las cosas crecen, cambian, mueren. El mundo artificial del petróleo está muerto, no suceden cambios si no es con la manipulación tecnológica del hombre. Podemos decir que bloquean el flujo armonioso de un campo energético vivo.
 Si consumimos productos alimenticios artificiales, nuestros procesos vitales acabarán sufriendo una desvitalización, desembocando en una enfermedad, un cáncer, etc.
Esto nos sirve de explicación de aquel experimento con ratas que fueron alimentadas sólo de forma sintética, ellas parecían estar bien, sin embargo las siguientes generaciones perdieron el poder de reproducción y se extinguieron.
Hace unos 2000 años se nos dijo: “Los pecados de los padres recaen sobre sus hijos hasta la tercera y cuarta generación”.
Si nuestro pecado es quebrantar las leyes de la naturaleza, es improbable que escapemos a los efectos prometidos.
  
     Irradiación
símbolo que identifica productos irradiados
Al parecer, el cesio-137, un subproducto nuclear de desecho procedente la la fabricación de bombas nucleares, puede utilizarse junto otros materiales radioactivos para irradiar alimentos y de esta manera los alimentos expuestos no madurarán, no brotarán, morirán insectos, virus y bacterias, y parece ser que los alimentos no se van a estropear tan rápidamente.
A este proceso de conservación se le conoce también bajo el nombre de “pasteurización fría”. Supone exponer alimentos a cantidades “controladas” de radiación.
Los tipos de radiación más utilizados son:
  •          Rayos gamma, cobalto 60 y el cesio 137, ambos se utilizan en radioterapia.
  •          Rayos X
  •          Electrones acelerados

Algunos estudios realizados sobre los efectos de los alimentos irradiados demuestran que los niños alimentados con trigo irradiado, les han aparecido anomalías sanguíneas llamadas “poliploides” (Gary Null, The food irradiation threat, whole life times, febrero 1996). Y en otro estudio con ratones alimentados con pollo irradiado, tuvieron hasta siete veces menos descendientes que otros ratones alimentados con pollo sin irradiar.
Actualmente la normativa no especifica que los productos irradiados deban decirlo específicamente en la etiqueta. Ni siquiera los transgénicos se etiquetan, y eso que la normativa europea obliga a hacerlo.
Hay algunos síntomas que pueden darnos pistas  si un alimento ha sido irradiado o no, pero algunos de los síntomas también podrían estar creados por aditivos químicos. La fruta suele ponerse marron y blanda, madura de forma anormal. A veces puede estreopearse con facilidad y aparecen puntos negros.
Este tipo de tratamiento está permitido por todos los organismos internacionales: FAO, OMS, etc.



Queda claro que los procesos más naturales siempre serán los más respetuosos con los alimentos y con nuestro organismo. Alimentarse bien no es una tarea difícil, tan sólo debemos elegir los productos adecuados, los que nutran de verdad, los que sean respetuosos con el medio ambiente y con nuestra salud. 
Seguimos teniendo el poder de elegir, que es el acto principal y más importante en la vida. 


7 de mayo de 2012

¿Por qué comemos?


Muchos de nosotros comemos sólo porque es necesario, es nuestra manera de proporcionarle la “gasolina” a nuestro cuerpo, los hay que comen muy rápido la comida para liberarse cuanto antes de esta necesidad, y también hay gente que le dedica su tiempo a cocinar y comer.
No se trata tan solo de abrir la boca y dejar que caigan los alimentos en  el estómago y que éste se encargue de digerirlo.
La digestión empieza en la boca, ya que en la saliva se liberan amilasas que son sustancias encargadas de la “pre-digestión” o de la” pre-praparción” de los alimentos antes de que lleguen al estómago. De esta manera se evita que el organismo deba utilizar demasiados ácidos digestivos que son los causantes entre otras cosas, de la pesadez y acidez de estómago, mala asimilación de nutrientes y puede ayudar a causar muchas otras enfermedades de origen alimentario.
Debemos prestar más dedicación tanto a lo que cocinamos como a lo que comemos. Nuestra salud depende de ello.

Algunas personas dicen que no les gusta cocinar, y generalmente el motivo principal de esto, es que prefieren dedicarle ese tiempo a otras tareas. Imaginemos que nuestro cuerpo es un vehículo a motor, un coche por ejemplo. Nos levantamos por la mañana para ir a trabajar, y decidimos que ese día no le vamos a echar combustible, ¿qué sucederá al poco rato? Puede ser que no lleguemos a nuestro destino. Nuestro cuerpo dispone generalmente de energía suficiente por si en caso de emergencia la necesitáramos. Sin embargo, es mejor disponer diariamente de nuestra “dosis” de combustible y no llegar a utilizar esa energía de reserva que de utilizarla día tras día, estresaremos a nuestro organismo y nuestra salud se verá afectada.  Solemos actuar como si a nuestro organismo pudiéramos acostumbrarlo a lo que nuestra cabeza quiera. Por ejemplo, frases como: “No desayuno nunca, es que no tengo hambre…”.  Muchas veces esta afirmación no es real. Tan solo hemos acostumbrado a nuestro cuerpo a no desayunar, sin embargo, seguirá necesitando combustible para funcionar correctamente.
Debemos aprender a comer con moderación y no esperar a sentirnos hambrientos. Si lo hacemos, seguramente comeremos cualquier cosa que tengamos a mano para que nos sacie instantáneamente, pero esto no es una buena manera de alimentarse. Alimentarse bien tampoco significa comer abundantemente.
Nuestro cuerpo necesita energía nos parezca bien intelectualmente o no. Es conveniente que además tengamos en cuenta cual es el tipo de combustible que le añadiremos a nuestro organismo, pues no nos servirá a la larga cualquier fuente de energía. Si utilizamos un combustible mal procesado o con aditivos químicos que dañan nuestro motor, puede ser casi seguro que nuestro vehículo acabará por funcionar mal y nuestra salud se verá afectada.
A nuestro organismo no le sirve cualquier “combustible”. No podemos engañarlo aunque funcione aparentemente bien. A la larga sufriremos sus consecuencias. Debemos utilizar los adecuados y de mejor calidad posible.
Muchas empresas a través de los medios de comunicación quieren vendernos sus “combustibles” modernos, llenos de innovaciones. Pero no debemos olvidar que su principal finalidad es vender sus productos, sean estos buenos o no para nuestro organismo. Se supone que las autoridades sanitarias deberían vigilar estas cosas, sin embargo la industria alimentaria es un negocio tan grande que muchas veces podemos encontrar sectores corruptos y alimentos no muy “buenos” para nuestra salud, entran a formar parte de nuestra alimentación diaria. Debemos considerar que aunque mucha gente consuma un producto, esto no es suficiente razón para que nosotros también lo tomemos. Siempre podemos fijarnos como le sientan ciertas sustancias a nuestro cuerpo después de “llenar el depósito”. Esto va a ser el mejor indicativo aunque nuestro cerebro puede que nos diga lo contario.
No hace más de cien años, nuestra sociedad no estaba tan enferma como lo está ahora. Hay varias diferencias en los estilos de vida de nuestros abuelos con los nuestros:
  • ·         Antes no existía la sociedad de consumo, se vivía con menos.
  • ·         No existían los alimentos procesados.
  • ·         No comían carne cada día, era un alimento que se consideraba escaso o caro.
  • ·         No existían tantos productos azucarados con azúcar refinado como hoy en día.
  • ·         No existían  los aditivos alimentarios, tales como colorantes, conservantes, potenciadores del sabor, etc.
  • ·         No se comía tan abundantemente, ni fuera de casa, es decir, no existían tantos restaurantes.
  • ·         Antes se cocinaba siempre en casa, con productos cercanos y/o de la huerta y si se comía proteína animal, ésta era de confianza puesto que no se empleaban ni vacunas, ni antibióticos, ni hormonas engordantes, etc.

Un dato muy importante a tener en cuenta es que la población mundial del planeta  en 1800, era de tan solo 1.000 millones de habitantes. En tan solo dos cientos años esta cifra ha crecido hasta llegar a los 7.000 millones de personas a finales del 2011.

Podemos decir que la especie humana se ha revolucionado mucho y tanto la manera de vivir, como de alimentarnos ha cambiado increíblemente.
Se instauraron sistemas de producción en cadena donde lo más importante era sacar el máximo rendimiento. Somos muchos seres conviviendo en este planeta y aun así se producen más alimentos de los que consumimos, este hecho es insostenible por más tiempo. Tenemos por un lado personas que mueren de enfermedades relacionadas con la alimentación como la obesidad o enfermedades coronarias causadas por exceso de colesterol, y por otro lado otros millones de personas mueren desnutridas.
Este hecho no es algo que la mayoría no sepamos, sin embargo quizás no vemos la relación tan directa de cómo pueden influir nuestros actos dentro de este sistema  de producción y como podemos además, mejorar nuestra calidad de vida, la de los demás y conseguir más salud para nosotros y para nuestro planeta.
Con el sistema de producción impuesto hace unos  años, consiguieron separarnos cada vez más de nuestras cocinas. En ellas es dónde básicamente reside nuestro poder para recuperar  nuestra salud a través de nuestro poder de elección que es lo que también nos arrebataron. Debemos recuperar el poder de elegir como queremos cultivar nuestros alimentos, como criar a nuestros animales, como queremos alimentarnos y no perder salud, acabar con tantas enfermedades dado que muchas de ellas se originan por causas alimentarias. Podemos escoger la procedencia de los alimentos para que no tengan que viajar miles de kilómetros hasta nuestras cocinas o las de los restaurantes, podemos elegir si queremos que sean de procedencia ecológica o procedente de cultivos transgénicos, debemos poder conocer los inconvenientes del uso de pesticidas, abonos químicos, etc. y su efecto en nuestra salud.
El poder de elegir significa escoger conscientemente con todas las consecuencias, los alimentos que queremos para alimentarnos.  Sabiendo que si compramos productos de empresas que utilizan esclavos en la cadena de producción, estamos apoyando a que estas empresas sigan cometiendo estos delitos. Si compramos huevos de gallinas que viven en jaulas encerradas todo el día, que no son felices ya que no se encuentran en su hábitat natural, estamos apoyando a que este siga siendo el método de producción más barato. Al productor le es rentable y a nosotros nos da igual como lo consiga. Como estos ejemplos hay miles de casos donde, con nuestro dinero al comprar, estamos apoyando ciertos modelos de producción.
Podemos además elegir la manera de cocinar los alimentos conociendo los métodos  o técnicas de cocción y utilizando las más saludables, de manera que conserven la mayor parte de nutrientes.
Podemos cocinar con intención, con consciencia. Podemos añadirle amor a cada cosa que cocinemos.
Es muy importante poder comprender que cocinar no es tan sólo calentar comida o cortar alimentos, juntarlos, sazonarlos y servirlos con gracia. Detrás de este acto hay un motivación superior: “nutrir nuestro organismo”, tanto físicamente, emocionalmente y energéticamente.
A nivel físico sucede que los alimentos que comemos son con los que nuestro organismo fabrica la sangre, el líquido que nutre a nuestras células. Y si nuestra sangre es pobre, nuestras células también, por lo tanto todo nuestro organismo sufre las consecuencias de una mala alimentación.  Esta deficiencia sumada a situaciones de estrés, exposición a contaminantes, etc. Hacen que además, nuestra sangre se acidifique.

A nivel emocional podemos sentir la belleza y la dedicación en un plato de comida y observar, oler y comer los ingredientes, despertando nuestros sentidos y generando sensaciones agradables o desagradables. Cuanta más armonía haya en un plato, mejor nos va a saber y más atractivo nos va a resultar. Si cocinamos felices el resultado será algo agradable, si por el contrario cocinamos enfadados, el resultado puede llegar a convertirse en un “veneno” para aquel que lo coma.
A nivel energético debemos entender que nuestro cuerpo es una máquina “bio-electro-química”, y que todo ser vivo emite su propia vibración. Al incorporar en nuestro organismo alguno ser vivo (vegetales, animales, agua, etc.) su vibración pasa a nuestro cuerpo e influye en mayor o menor medida y la podremos percibir más o menos según cada persona. Si comemos unos tomates cultivados ecológicamente, no nos aportará lo mismo que unos que sean transgénicos, aunque el sabor sea idéntico. En otro extremo, si comemos un animal que ha vivido en malas condiciones, sin libertad, sin alimentos naturales, alimentado sólo a base de piensos,  vacunados, medicados y que además han sido criados y sacrificados sin ningún tipo de respeto, ni amor o compasión; esa carne  estará dura por el sufrimiento del animal al ser sacrificado y además estará cargado de químicos y hormonas del estrés propias del animal que habrá segregado antes de su muerte. Si comemos alimentos saludables, tratados con amor y respeto hacia ellos y hacia nuestro entorno, estaremos  y nos sentiremos más saludables, de otro modo, tan solo enfermaremos tarde o temprano y no lo relacionaremos con la alimentación.
Somos lo que comemos.



2 de mayo de 2012

Adicción a los alimentos

Generalmente los apegos alimenticios suelen relacionarse a carencias energéticas.Éstas pueden ser de origen físico (déficit de proteínas, de hidratos, de vitaminas, de sales, etc) , o energético ( para refrescar o calentar el cuerpo, para tener más energía, etc).
Una cosa es lo que necesitamos y otra lo que deseamos. En esta sociedad en la que vivimos, el consumo de alimentos sigue estando basado generalmente en lo que percibimos a través de los 5 sentidos; y la publicidad es la mayor encargada de crear este tipo de deseos. Esto no quiere decir que no sea correcto comer lo que deseamos, pero si hemos "perdido" el instinto natural de sentir lo que nuestro cuerpo necesita y no lo escuchamos.

Según como nos sintamos: con mucha calor, con frío, con mucha energía, con poca, relajados, excitados, etc; deberemos seguir unas pautas u otras en función de lo que realmente necesitemos. Puede ser que no siempre acertemos, pero por lo menos debemos aprender a discernir entre lo que "deseamos" y lo que "necesitamos".
Lo que deseamos suele ir más unido al plano emocional, y que a través de todo el bombardeo de publicidad que recibimos se afianzan cada vez más en  nuestra cabeza todos estos deseos. A veces se trata simplemente de ciertas sustancias que sabemos que nos calman o nos reconfortan a nivel tanto físico como emocional, ya disponga el alimento o no, de ciertas sustancias relacionadas que generen dicho estado de ánimo.

Tan solo basándonos en la auto-experimentación y la auto-observación, podremos comprobar a nivel personal cómo estamos y qué necesitamos en cada momento y si nos hemos equivocado o no.
Hay unas pautas o patrones para alimentarse correctamente, sin embargo, cada persona es única y sólo ella misma sabe como se encuentra y si algo le sienta realmente bien o mal.

Si las comidas principales están totalmente equilibradas será más difícil que tengamos apegos a ciertos alimentos debido a la carencia de ciertos nutrientes.
Algunos ejemplos de estos apegos son:


  • Si la carencia es de cereales integrales: son los que más vitalidad energía generan y tonifican el el sistema nervioso. Nuestro cuerpo nos pedirá bollería, galletas, chocolate, casi siempre dulce, es decir carbohidratos, pero de absorción rápida que nos dan un impulso energético al momento. No es una manera sana de obtener energía. Debemos tomar cereales integrales que son hidratos de carbono compuestos y de absorción lenta, por lo que su energía se distribuirá durante unas horas a lo largo del día.
  • Si la carencia es de proteína: es posible que por la tarde nos apetezcan dulces, snacks, queso, bollería, etc. En este aspecto, hay mucha gente que toma un exceso de proteínas, sin embargo también hay personas que ya sea porque siguen una dieta de algún tipo o por desconocimiento de su importancia, no suelen tomar las cantidades necesarias de proteína, ya sea vegetal o animal.  Sin embargo es preferible empezar a sustituir las proteínas animales por las vegetales en la medida de lo posible.
  • Si tenemos carencia de sales minerales, lo conveniente sería tomar algas, ya que aportan la mayoría de las que nuestro organismo necesita y además tonifican el organismo. Podemos recurrir a ellas cuando la tendencia sea a comer embutidos, quesos salados, sal cruda, etc.
  • La base de los alimentos debe ser dulce, pero un dulce natural basado en dulzor propio de los alimentos. Este sabor lo podemos obtener de verduras cocinadas.  Si nuestra tendencia es no buscar este sabor en la mayoría de las comidas, buscaremos este sabor en los postres o en otros momentos del día. Comer algo dulce no tiene que significar tomar azúcar refinado.
  • Comer verduras verdes desbloquea la energía de nuestro cuerpo y desbloquea nuestro intestino. Son importantes por su aportación de vitaminas y sales. Si nuestra dieta es pobre en verduras, podemos sentirnos más bloqueados , agresivos, faltos de energía, de mal humor, etc.

El deseo de dulces está basado en la carencia del nivel óptimo de glucosa en nuestro cuerpo, al tener una falta de carbohidratos complejos, nuestro organismo, busca compensar esa carencia de la manera más rápida y esta es tomando cosas azucaradas, que disparan instantáneamente el nivel de azúcar, pero que luego producen una hipoglucemia igual de rápida, creando un circulo vicioso de subidas y bajadas de glucosa en nuestro cuerpo. No es conveniente intentar acostumbrar a nuestro cuerpo a que viva de esta manera. Debemos dejar de ir de un extremo al otro y conseguir el nivel necesario a través de los cereales integrales o hidratos de carbono complejos de asimilación lenta.
Ya comentamos en otro artículo los problemas del azúcar, sobretodo del refinado, pero todos los azúcares de absorción rápida pueden generar desequilibrio a nuestro organismo. Algunos de los problemas que puede generar son:
  • Su consumo excesivo satura al hígado que es el encargado de mantener el nivel de azúcar en sangre. También reduce la acción anti-microbiana.
  • Acelera el pulso tan solo 15 minutos después de su injesta, aumenta la presión arterial y la función renal.
  • Como el azúcar refinado carece de otros nutrientes, dentro de nuestro organismo tiende a equilibrarse atrayendo diversos minerales y vitaminas, por lo que crea una desmineralización.
  • El azúcar es una droga ya que crea adicción. Además de saciar (y engañar) al cuerpo cuando tenemos hambre.
  • A los niños les puede causar hiperactividad.
  • Acidifica el ph de nuestro organismo. Por lo que crea el medio ideal para células cancerígenas y otras enfermedades.

Una manera de ayudar a nuestro cuerpo para que no necesite el azúcar y quitarnos el "mono"sería:
  • Comer verduras más dulces en nuestra dieta cocinadas lentamente y en forma de cremas.
  • Comer postres elaborados con frutas naturales de temporada.
  • Empezar a comer más ensaladas y verduras.
  • Reducir la sal, si tomamos un exceso de sal, nuestro cuerpo también va a necesitar un exceso de azúcar para compensar.
  • Reducir las harinas refinadas, pan incluido.
  • No se trata de convertir por ejemplo nuestro postres favoritos con ingredientes naturales, no siempre va a ser posible. Sin embargo la cocina es infinita y con un poco de imaginación podremos elaborar nuevos postre más sanos o incluso descubrir que la fruta al natural también es muy sabrosa.
Emocionalmente el chocolate al ser un producto dulce suele relacionarse también con una carencia de dulzor en la vida. Esta puede ser una causa por la que muchas personas están enganchadas a este alimento. Es una manera inconsciente de darnos lo que otros no nos dan en un plano emocional que pasa al plano físico, ya que ambos van cogidos de la mano.
Solemos comer chocolate después de momentos de tensión o cuando sufrimos de estrés. Esto puede deberse también a que es un relajante por su contenido en magnesio. Una manera de no depender de este alimento que acidifica la sangre por su contenido en azúcares y leche , y de ser causa de esclavitud en los países productores de cacao, es aprender a relajarse y poco a poco dejar de consumirlos. Contiene además teobromina que es un alcaloide el cual crea la adicción, y contiene oxalatos- sales del ácido oxálico- el cual puede perjudicar a personas con los riñones débiles. Si nuestra elección es seguir comiendo este alimento deberiamos contemplar la opción de comprarlo procedente de un comercio justo que nos asegure que no han participado niños esclavos en su proceso de recolección.

El cafe es otra sustancia adictiva que sería interesante que si nuestra elección es seguir tomándola, su




procedencia fuera también de comercio justo por las mismas razones que en las del chocolate: la esclavitud o la explotación de personas humanas.
El café es un estimulante que millones de personas consumen cada día y varias veces al día. Es una sustancia contractiva, estimulante, secante y diurética, a parte de ser un buen laxante. Se suele utlizar para estimular la digestión, sobretodo después de comidas ricas en grasas. Os recomendamos un articulo dedicado al café que explicamos un poco mejor sus pros y contras. Si quisieramos dejar esta sustancia, deberiamos hacerlo poco a poco para no sufrir sus efectos secundarios como dolor de cabeza o estreñimiento.


Los "snacks" saldos como las patatas fritas u otros productos refinados industriales se han convertido en otra adicción en los últimos años. Hay que destacar que generalmente estáncargados de aditivos químicos como colorantes, potenciadores del sabor, y que además son excesivamente salados (NA-CL, cloruro de sodio) y excesivamente grasos. Están generalmente fritos u horneados con grasas vegetales refinadas.
Para evitar la tendencia a consumir estos alimentos debemos empezar a comer alimentos que contengan más sales minerales, condimentar la comida con aderezos salados no sólo sal de mesa (NA-CL), aumentar la cantidad de proteínas en nuestra dieta, reducir los alimentos crudos como ensaladas, zumos y frutas. Debemos prestar atención a los malos hábitos. No podemos sentarnos enfrente del televisor y empezar a a comer por aburrimiento, tensión emocional, ansiedad, soledad....De esta manera tan solo estaremos maltratando nuestro organismo y tarde o temprano nos pasará factura recargando el hígado, los riñones, provocando exceso de colesterol, obesidad, etc.


Una alimentación basada en alimentos naturales y que no sea extremadamente dulce ni extremadamente salda nos permitirá mantenernos saludables y equilibrados.





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